Communicate Language Learning recomienda leer a Shakespeare

día del libro 2015

Todo en la lectura son beneficios. Reduce el estrés, amplía tu cultura y tu formación, tu habilidad y capacidad para la expresión, tanto escrita como hablada, mejora la memoria y reduce el riesgo de padecer alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas.

Y, además, hoy, para culminar la semana del Libro,  queremos recordarte que si la lectura es de algunas de las obras inmortales del genial autor inglés William Shakespeare el beneficio es aún mayor. Te lo explicamos a continuación, después de un breve preámbulo sobre la simbología del mes de abril para la literatura universal.

Abril es un mes simbólico para la literatura universal porque el día 23 se rememora a Shakespeare, Cervantes e Inca Garcilaso de la Vega. Curiosamente, ese día de 1616 fallecieron los tres literatos más grandes de la historia. Curiosamente, la fecha también coincide con el nacimiento o la muerte de otros autores prominentes como Maurice Druon, Haldor K.Laxness, Vladimir Nabokov, Josep Pla y Manuel Mejía Vallejo.

En conmemoración de tantos  acontecimientos coincidentes, la UNESCO proclamó en 1995 el día 23 de abril como el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor. Asimismo, estableció el Premio UNESCO de Literatura Infantil y Juvenil en Pro de la Tolerancia.

La propuesta había surgido de la Unión Internacional de Editores (UTE), y fue presentada por el gobierno español a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

En 2010, Naciones Unidas también declaró el 23 de abril Día de la Lengua Inglesa.

Para celebrar tanta conmemoración en torno a la lengua, la lectura y el libro, hemos rescatado uno de los estudios más destacados sobre los beneficios de la lectura, realizado en 2006 por investigadores de la Universidad de Liverpool, que reveló el llamado efecto Shakespeare.

Leer a Shakespeare es beneficioso para la salud

El estudio está encabezado por Philip Davis, de la Escuela de Inglés de la Universidad de Liverpool. Y vino a descubrir que la escritura de Shakespeare excita la actividad cerebral positiva, ya que utiliza una técnica lingüística conocida como cambio funcional. Esto implica, por ejemplo, usar un sustantivo que sirve como un verbo.

Los investigadores encontraron que esta técnica permite al cerebro comprender el significado de una palabra antes de que entienda la función de la palabra dentro de una frase. Este proceso provoca un pico repentino en la actividad cerebral y obliga al cerebro a trabajar hacia atrás para entender completamente lo que Shakespeare está tratando de decir.
El cerebro reacciona a la lectura de célebres frases del insigne autor inglés de manera similar al reto de  conseguir formar un rompecabezas donde, en principio, las piezas no encajan. Si las piezas encajan entre sí fácilmente, el juego se vuelve aburrido. Pero,  si las piezas no parecen encajar, cuando  deberían hacerlo, el cerebro se excita. Lanzando extrañas palabras en frases aparentemente normales, Shakespeare sorprende al cerebro provocando un repentino estallido de actividad.

‘’El efecto en el cerebro es un poco como un truco de magia, sabemos lo que significa el truco, pero no la forma en que sucedió. En lugar de ser confundido por esto en un sentido negativo, el cerebro se excita positivamente. La actividad cerebral es relativamente tranquila cuando entendemos el significado de una palabra, pero cuando la palabra cambia la gramática de la oración completa, las lecturas del cerebro tienen picos repentinos. El cerebro se ve obligado a volver sobre su proceso de pensamiento con el fin de entender lo que se supone que hace de esta palabra inusual”, ha explicado  el profesor Neil Roberts, del Centro de Investigación de Análisis de Imagen de Resonancia Magnética de la Universidad (MARIARC).

Para llegar a esa conclusión, los investigadores monitorearon la actividad cerebral de veinte participantes con un electroencefalograma (EEG) al leer las líneas seleccionadas de las obras de Shakespeare.

Aunque siempre es bueno leer a los grandes autores, este mes de abril te recomendamos, especialmente a Shakespeare en inglés para excitar tu cerebro. Y, después, si te animas, puedes continuar con  los hispanohablantes Cervantes, Garcilaso de la Vega o García Márquez.   

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